jueves, marzo 11, 2004

La gente de Madrid

Hoy te pediría que leyeras de nuevo, o por primera vez, el texto que decidí poner en la cabecera del diario. Pertenece a la obra de teatro Seis Grados de Separación, de John Guare. Y me recuerda que estamos todos mucho más cerca de lo que pensamos. Para pasarlo bien, como escribo a menudo, y para pasarlo mal, como hoy. Debido a esa conexión, todos conocemos alguien que ha sufrido esta mañana el atentado, o a alguien que está ahora mismo despierto, sin saber qué ha pasado con su ser querido, si está vivo o está muerto. Todos estamos conectados. Por lo menos es lo que llevo sintiendo todo el día, oyendo como la mujer de Vittorio se ha librado por 15 minutos, como la prima de Isra acababa de dejar a su hijo y se dirigía a la estación cuando la explosión le ha roto los tímpanos, como la cuñada de un amigo de un amigo está desaparecida, como Pastora teme llegar a la Uni mañana y ver la ausencia de algunos alumnos... Y a la vez, multitud de amigos de Barcelona me han llamado, algunos después de meses sin hablar, no por nada, simplemente la vida, que te lleva por otros caminos, y hoy se han acordado de mí. Marc, Alex, Meri, Rosa, Alfredo, Marga, Nekane, Natalia, David,... gracias a todas.Seguro que olvido a alguno, porque han sido tantos, todo el día. En ese momento la pena de esa gente de mi entorno era mi pena, y se convertía en la pena de ellos, en Barcelona. No es mucho, pero en cierta manera me parece reconfortante.

Las sensaciones que he experimentado hoy, viviendo en Madrid, no las había tenido nunca. He ido caminando al estudio porque no me apetecía meterme en el metro, y he pasado cerca de Atocha. Veías al fondo tantísimas luces de emergencia, el aire olía a quemado, y sólo oías sirenas. Como todo el día. Por la calle, relativamente poca gente, la mayoría oyendo la radio en auriculares, o parados delante de escaparates de tiendas de electrodomésticos, viendo la televisión.Como estaban los teléfonos inhibidos, y las líneas colapsadas, sólo recibía mensajes de llamadas perdidas, sin poderles contestar. Y una imagen que pensé que ya no vería nunca: gente haciendo cola en cabinas telefónicas.
Todo el día me lo he pasado pegado a la radio. Me ha impresionado especialmente la espera de los familiares en el hospital, mientras un médico leía la lista de los heridos. Me recordaba a mi familia, unas semanas antes, en la sala de espera de la UCI, pasando por la incertidumbre de no saber si te enfrentas a la esperanza o a la muerte...Por cierto, he hablado varias veces con mi casa, deseando tranquilizarlos y estar con ellos en estos momentos.
Y claro, los mismos de siempre me han vuelto a sacar de quicio. A qué viene que Aznar diga que han muerto por ser españoles. Por qué tienen que proponer un lema defendiendo la Constitución, sabiendo que hay partidos perfectamente democráticos, que pretenden reformarla, cosa susceptible de negociarse, y contemplada en la propia Constitución. ¿Por qué no han pasado 12 horas del atentado y ya estan intentando separar, desunir? ¿Por qué se arrogan el derecho de decir quién es demócrata, quién merece manifestarse? ¿Por qué dicen que quien discrepa con ellos es directamente un asesino? Realmente me preocupa la actitud de estos protofascistas del PP, o del ABC, porque a veces pienso que pueden convertir España en otra Yugoslavia a cambio de votos. Ojalá exagere...
Como trabajando no dispongo de internet, también me ponía de los nervios no poder navegar, visitar los blogs de amigos, ver que todos estan bien, revisar mi correo, un agobio. De vez en cuando, para calmarme, me ponía en el discman el cd Todos somos raros. Una recopilación que nos regaló JoseC por navidad, lleno de música preciosa, y melancólica.

Lo peor, o una de las cosas que más me ha afectado, ha sido la cara de tristeza de absolutamente todo el mundo en la ciudad. Lo nunca visto. En los vagones de metro, en los autobuses, sentados en los bancos, todo el mundo con cara triste. Precisamente estaba en un vagón, y ha entrado una mujer peruana, con una niña pequeña. He pensado que mucha de la gente que ha muerto eran inmigrantes, que vinieron a este país a buscarse la vida, a pesar de las trabas que les ha ido poniendo este gobierno, y mira lo que se han encontrado. De pronto la niña ha abrazado fuertemente a su madre, y de verdad que he notado como todo el vagón se emocionaba. Ya sé que soy una dramacuín, pero esto de verdad que ha sido así. Además, y eso sí que era raro, todo el metro en silencio.
Mario, que vive en Móstoles y es usuario de los trenes de cercanías, me ha dicho una cosa preciosa: han herido a mi ciudad. Es la sensación que tenía pasando por sus calles, oyendo todo el rato las ambulancias, y pensaba en eso. Llevo cinco años aquí, pero Madrid ya es también, mi ciudad.

En fin, como la vida sigue, a mediodía he ido al dietista, para decirme que esta semana había adelgazado un montón(algo bueno de hoy), y por la tarde me he pasado por la clase de yoga al final, porque no podía llegar al principio. Habíamos quedado Nacho, Gema y yo para ir a casa de Mar y Lorbada, porque ella hace ropa, e íbamos a ver unas camisas para comprarnos. Puede parecer una frivolidad, pero te aseguro que ésa es una manera perfecta de combatir la tristeza, y además, después de un día oyendo sirenas, necesitaba ese alivio. Nacho me contó su conversación con Arakis, que decía que si ETA era la autora, esto era el fin de ETA. Por supuesto, ella mañana se ponía tres pelucas, se maquillaba y estaba en la manifestación. Pensé que ella así revindicaba el derecho a ser diferente, a discrepar, a no tener nada que ver con esos reaccionarios del Opus, y aún así, demostrar su condena al terrorismo. Parece una cosa obvia, ¿por qué algunos no lo quieren entender? En cualquier caso, me parece una manera preciosa de manifestarse.
Mirando las camisas, llegaron tres amigas de Mar, Gema y Lorbada, todas absolutamente fabulosas, a pesar de no acordarme de su nombre ( me entero y las pongo). Venían también muy afectadas, así que decidimos tomarnos unos vinos, y charlar un buen rato. Los anfitriones, perfectos, sacaron picoteo delicioso.Nos lo pasamos muy bien, acabamos riéndonos mucho, charlamos de libros, de posibles novios para una de ellas, de arte, de periodismo musical... un oasis de diversión en este día, gracias a la gente de Madrid. Al salir, camino de casa, charlé con Roberta, que hacía días que no sabía nada de ella. Estaba horrorizada, claro. Menos mal que mañana se va con Félix y Dunia a Las Palmas, al festival de cine, y se alejan un poco del caos. Aunque a mí el cuerpo me pide quedarme, y me pide mani, y me pide votar...

Ya de vuelta a casa, con Edu. Tenía muchas ganas de verle, sobre todo después de pensar todo el día que él suele coger un cercanías en Atocha, para ir Nuevos Ministerios. Comentamos las últimas hipótesis sobre Al Qaeda, y navegamos por internet, revisando periódicos extranjeros. En Francia lo achacan al terrorismo islámico.

Yo solo espero que, tanto si es Al Qaeda, como si ETA se islamiza, nosotros no acabemos votando a un Bush.