sábado, mayo 10, 2008

El año del pensamiento mágico

Querida lectora, si Evelyn Waugh y Samuel Pepys se permitieron el lujo de dejar temporadas de años entre sus entrada, no veo por qué no seguir su ejemplo.

En este año largo desde la última entrada, me he mudado dos veces de país, tres veces de ciudad, me he establecido en Londres, he conocido mucha gente nueva, estrenamos la película para la que dirigí la animación en el 2006, y luego fuimos y ganamos el Goya en el 2008 , he sido tío, mi hermano se ha ido a vivir a Estados Unidos, todos mis amigos son más guapos y felices ( en serio) y todas las víboras bastante más feas y pesan más ( absolutamente en serio), me he pasado a la animación por ordenador, espero haber perdido un montón de lectoras indeseables, prácticamente todo el hype y creo que casi nada más. Desde luego, no he perdido nada de lo que me gustaba de mi vida de hace 15 meses.

Estoy leyendo Brideshead Revisitado. Unos de los personajes, Sebastian, dice al principio del libro que le gustaría enterrar algo precioso en cada sitio donde ha sido feliz, y cuando sea viejo volver a buscarlo, y recordar cada ocasión. Supongo que eso es mi diario.

Ahí vamos otra vez

miércoles, febrero 21, 2007

Enajenás

Si releo al primera entrada de este diario, empecé mofándome de mi por ir diciendo que yo ni tenía un diario, ni era disjockey, para acto seguido empezar este experimento. Tres años más tarde sigo teniendo motivos para seguir mofándome…El 8 de enero, apenas hace una semana y pico, me escapé a Barcelona. Ver a la familia, disfrutar de los amigos, y tenía un bolo. De diskockey.

Eso de que Alemania es un país muy adelantado es bastante discutible. Si tuviera tiempo de actualizar más a menudo, iría desgranando los motivos, pero el primero que viene a cuento ahora mismo es que casi nadie habla inglés. Halle, la ciudad donde vivo, y Berlín, claro, están en la Alemania del este, y aquí hasta hace apenas veinte años en el colegio se estudiaba: ruso. Si vienes de un país latino, el alemán no se parece a nada que conozcas, y orientarse a base de preguntas es entonces casi imposible. Por eso salí de casa muy muy muuuy temprano camino del aeropuerto. Tren a Berlín; tren al aeropuerto, todo funciona perfectamente, y llego CUATRO horas antes de que salga el avión. Maté el tiempo viendo películas en el ordenador y leyendo el nuevo libro de Peter Biskind sobre el cine independiente americano, Dirty Pretty Pictures. Es un coñazo, todo el rato hablando de cifras de ventas de distribución, de lo chungos que son los hermanos Weinstein, una y otra vez, y de lo tonto que por lo visto es Robert Redford; no como el anterior, Moteros tranquilos, toros salvajes, sobre el nuevo Hollywood de los 70; ese es fenomenal, imprescinbdible si te gusta el cine.
El caso es que llegué a Barcelona con retraso. Fangoria, Nancys Rubias, Miranda! y la Terremoto daban el primero de los dos conciertos en la ciudad, y no llegaba. Llovía torrencialmente, mucha caravana, y yo cambiándome en el coche, intentando arreglar mi tarjeta de móvil, quedando con Álvaro para el concierto, todo a la vez. Mis padres, en los asientos delanteros, me decían que parecía un toro recién salido de los toriles. Supongo que es una metáfora perfecta de mi mes en Halle.

Cambiado de ropa, recogimos a Álvaro, y con los discos, los cascos y ciertas camisetas de las que hablo enseguida, fuimos al espacio Movistar. Nos perdimos a las Nancys y a Miranda!, cuando entrábamos empezaba Fangoria. Hacía un mes que no les veía, y lo primero que me sorprendió era que todos estaban más delgados, como si fuera una evolución natural, el estado de mínimo esfuerzo– que es todo lo contrario- al que tienden todos los cuerpos expuestos durante años a nuestro dietista, a las opiniones de Nacho sobre la comida, y a las diatribas de Mario y Topacio sobre las calorías.Olvido estaba espectacular, ya sólo se le empiezan a ver tetas y cabeza!
Lo siguiente que noté es lo mucho que les había echado de menos. Al final, en la fiesta gitana, como le llama la Terre, cuando salen todos al escenario, veía a Marta, a Juan Pedro, a Susi, a Mario y a Miguel, la Terre y las Feldenes a todos cantando, y me emocioné mogollón.
Cuando acabó sólo puede entrar cinco minutos justos a saludar, darle un abrazo fuerte a Nacho y marcharnos al Trece corriendo a pinchar, que Silvia ya nos estaba esperando. Mario me dijo que no se podía pasar, porque al día siguiente madrugaba, y yo le dije que ningún problema, que lo entendía perfectamente.

Llegamos un poco tarde, con tanto saludar y cruzar media Barcelona, pero Silvia es un encanto, y estaba pinchando ella, tan tranquila. El local estaba medio lleno. Había venido David, y Neus y Marc, Irene, Alba y demás. Mis dos amores: Gerard y Abra estaban esperando, con la cámara lista para hacer fotos. Gerard empezó a sacar fotos hace tiempo, por diversión, y sin proponérselo, de manera espontánea y con unas reservas de talento enormes e insospechadas, tiene un blog lleno de fotos estupendas, que ya le está dando cierto reconocimiento. Y dinero, tía.
Yo estaba de los nervios. Era el Trece, hacía un mes que no pinchaba, y los platos que me dejó Nacho estaban en Madrid, así que tampoco había podido ensayar. Álvaro me iba calmando. Y estaban las camisetas. Las camisetas son un regalo que nos hizo David Delfín. Es un encanto, nos las prometió, y a pesar de todo el jaleo de Cibeles, sacó un rato, y nos puso: The Yankee Gayers . Cabin Crashers. Lo que más ilusión me hizo es la etiqueta. Pone davidelfín para the yanquee gayers. Lo leí, se me pusieron los vellos de punta, me la puse, y… ¿ has visto Dumbo, querida lectora? Cuando el elefante se cree quye no puede volar hasta que le ponene la pluma en la trompa. Esa noche la camiseta de David fue la pluma en mi trompa… me la puse, se me pasaron los nervios, y a darle a la clientela la marchita que le mola.
Empezamos, como siempre, con Pet Shop Boys, POR SUPUESTO. La cosa estaba funcionando, la gente empezaba a pasárselo bien. Y de repente, lo inesperado. Sobre el local descendieron La Terremoto, las Feldene Flesh, y las Nancys Rubias. Y aquella sesión saltó a otro nivel. Al mejor.

Si te encuentras con una Nancy Rubia después de medianoche, ya no te digo que no le des de comer, porque no comen, pero tampoco le des de beber, porque entonces se transforman en gremlins. Mario y Juan Pedro estaban desquiciados de puro divertidos. Saltaban sobre los sillones, giraban sin control, nos paraban los discos, pulsaban todos nuestros botones. Malibú es tan total que le ponías una cámara delante, y aunque estuviera cayéndose al suelo, literalmente, en la foto salía como Jackie O. El gen travesti, lo que tiene. A partir de ahí, ya fue: más madera. Buscábamos las canciones por lo divertidas que fueran, sin tregua. Sacamos la bocina de fútbol, que Álvaro y yo le copiamos a Fatboy Slim después de verle en el Summercase, y pusimos todo nuestro empeño en volver a la gente loca. El empujón final nos lo brindó la Terre.
En el concierto dijo que después de un año y medio viviendo del Hung Up con Loli, por fin habían grabado una canción nueva. Es una revisión del Let Me Out de Dover, que se llama Enajená. La cantaron para delirio del público en el espacio movistar. Y con una generosidad enorme, ella y las Feldene me pasaron el cd en el Trece, para delirio de nosotras mismas y de todos los que estaban con nosotros. La noche fue memorable, uno de los ratos más divertidos que recuerdo. ¿No me crees? Busca las fotos. ¿Te da pena habértelo perdido? Ven a la próxima

Caundo acabamos, le agradecimos a Silvia que nos hubiera llevado, y le pedimos disculpas al dueño por la que se había liado allí. Él encantado, que había sido divertidísimo. De allí fuimos al Fellini, que pinchaba Guillermo, el director de Primera Línea. Su novia, Mireia ( me ha dicho David que la vio en las fotos y se puso malísimo; jeje) me dijo que se va a operar las tetas para reducírselas. Que es un coñazo tenerlas tan grandes. (Olvido, al día siguiente, bufaba cuando se lo comentaba).
De allí fuimos un rato a cerrar el moog, y luego Álvaro y yo acabamos en casa de Gerard y Abra, bebiendo, charlando, viendo fotos. Ya era de día, viernes, gente yendo a trabajar, cuando nos fuimos a casa.

Domí apenas 4 horas, y a mediodía ya andaba por el centro. Había quedado con Nacho y Susi, que estaban comprando discos en la calle Tallers. Me compré el de Jarvis Cocker, el single New York New York de Moby, para tener ya de una vez todas las puñeteras remezclas, que cada vez que buscas en emule sale una nueva, y el nuevo single de Pet Shop Boys, Numb. Una de las dos caras B inéditas es Bright Young Things.
En las primeras novelas cómicas que escribió Evelyn Waugh recreaba la vida de la juventud acomodada de Londres durante los locos años 20. Una generación que pasaba las noches de fiesta en fiesta por Mayfair, amontonados todos en un solo coche, escandalizando a la burguesía eduardiana, bebiendo, cantando y bailando; y los días llamándose por teléfono hablando sobre los cotilleos de la noche anterior, o preparando la siguiente, huyendo de la sombra de la Primera Guerra Mundial. Una de las novelas más características es Vile Bodies, de la que Stephen Fry hizo una versión para el cine. Les encargó una canción a los Pet Shop Boys. Evelyn Waugh es el escritor favorito de Neil Tennant; sus novelas son muy graciosas pero en medio de la fiesta siempre hay un punto de melancolía, el tema perfecto para PSB. Y la canción lo recoge perfectamente. Te hace bailar y te pone triste.
Susi se compró el primer disco de los Cramps, unas bailarinas porque la travesti había salido de buena mañana con taconazo y la estaban matando, y una camiseta de Madonna. Nacho compró sus cosas raras, y un disco de los Beach Boys porque tenía una canción que se llama Un día en la vida de un árbol…
Llegaron Mario, Olvido y Juan Pedro de comprar antigüedades y nos fuimos a comer con César y Miguel.
En la comida todo fueron risas, armamos un poco de jaleíto, creo, porque estabamos en una mesa redonda en el centro de la sala, y claro, nosotras charlando, cotilleando, malmetiendo, risas a todo volumen…lo habitual, vamos. Me estuvieron contando el viaje a Las Vegas de las Nancys, el rodaje del espectacular vídeo nuevo de Fangoria, todo sobre el suicido de la hermana Ortiz, y especulamos sobre el de Anna Nicole Smith. La madre de Olvido sostiene que todas las muertes de famosas viene de tres en tres, y sin relación necesaria entre ellas. Dijimos que quizá la tercera sería la del Papa.
Yo estuve charlando un poco de mis cosas. Susi es la persona más inteligente que conozco. Te puedes pasar horas rumiando sobre un problema y ella te lo ataja en una frase lapidaria. Y luego cuenta un chiste. Estábamos hablando un rato cuando ella se mete en la boca el único bocado que tomó ese día; trago de cerveza, y suelta: “la culpa es tuya, por marica; y por pelirroja”. Todos a la vez nos caímos al suelo de risa, y decidimos que era el epitafio perfecto para mi tumba. Luego contó un chiste.

Por la tarde una siesta de apenas una hora, y quedé con ellos para ver esta vez el concierto entero. Entramos para la prueba de sonido. Vacío, el espacio movistar parece pequeñisimo. Había un montón de cámaras porque estaban preparando un cosa que si estabas en el concierto ya sabrás, y si no seguro que te enteras pronto.
Las Nancys tocaron unan canción que no conocía, de Mauro y Nacho, que me pareció buenísima. Por lo visto una estrella del pop muy conocida la rechazó. Y es un hit!!
En los camerinos, mientras Olvido se maquillaba, Nacho, Topi, Malibú y yo hablábamos de cirugía estética; de cómo te martillean la nariz para operarla, de lo que debería hacerse la Malibú PERO YA, de los precios en Argentina. Nos quedamos boquiabiertas: hacerse la nariz, la lipoescultura de rodilla a abdomen, unos 600 euros! Eso sí, oír hablar de la faja que te ponen luego durante un mes te quita las ganas de todo…
Los Miranda! por fin arrasaron en Barcelona. La gente se moría de ganas de verlos, y ellos estuvieron crecidísimos. Luego en camerinos iban desbocados de contentos. Y más cuando el road manager de las Nancys nos consiguió, ni idea de cómo, una botella de tequila. Juliana empezó a preparar vasos; Lolo se visitió de ropa de calle sin acordarse de que tenía que volver a salir para el gran final Rey del Glam, y Ale le decía que se quitara la ropa, pero que no volviera vestirse. Que saliera en remera y pito. Cuando entendí que remera era camiseta ellos ya iban saltando por el backstage “remera y pito, remera y pito!!” Le recomendé que por lo menos se tapara con la guitarra, de Lolo. Estuvieron divertidísismos; ojalá vuelvan pronto.
Y todo esto mientras Nancy O. Dormía a pierna suelta en el sofá del camerino, de puro agotamiento. Daba penita, pero tenía que salir al final, y tú no sabes lo que es despertar a Marta. Menos mal que al final Nancy Reagan,como es compañera de grupo, le pudo dar un par de bofetones y revivirla.
Fangoria lo bailé muchísimo; a ratos me iba entre el público para ver cómo eran. Y estuve bastante con Jordi Rellenodechicle y su novio.

No pude ver el final de la Terremoto y las Feldenes cantando Enajená, porque volvía a tener bolo de pincha. En The Sound, al lado del Razz. Cuando llegué estaba Álvaro con Neus y Marc. También repitió David, que ama el peligro y se las arregló para acabar allí con sus dos ex, Ana y Pastora. Desde la cabina yo observaba de reojo… También vinieron Natalia y Jose Luis, y al final, desde el concierto, Jordi. Le pusimos Maneater y confesó que era la primera vez que la bailaba. “Fuera de mi cuarto, claro.”
El ambiente era bastante más tranquilo que el día anterior, era ma´s para poner música mientras la gente bebía, pero cumplimos y al dueño le gustamos. Otro cliente satisfecho.
Algunos fueron luego al Razz, pero nosotros estábamos muertitos con tanto jaleo.

El resto del finde fue bastante más tranquilo, anticlimático. El sábado comí con mis hermanos, mi cuñado y mis padres, para celebrar el cumpleaños de mi hermana. Les explicaba la noche del jueves y ponían unas caras que eran poemas renacentistas…bueno, menos mi hermano, que se lo conoce todo eso, y mi padre, que se meaba.
Buena parte de la comida se la pasaron recriminando al pobre David, que es como un hermano más, su estilo de vida sentimental. Él se defendía como podía, mientras que yo callaba no fuera a ser que luego vinieran a por mi. ese día pasé de dietas porque mi hermana cocinó fenomenal, y el postre, el flan de turrón de mi madre, no tiene desperdicio.
Por la noche estuve en casa de David para la fiesta de despedida de Ana, que se vuelve a Madrid. Había algún catalán provinciano en la fiesta que todavía sentía pena de ella porque iba a vivir en Madrid…Charlé con muchos compañeros de facultad a los que hacía meses que no veía. Toni me dijo que Soraya y él esperaban un niño. Al final me acabé metiendo otra vez en esas conversaciones con mis amigos en las que digo que los niños pequeños me caen mal y quedo como un monstruo.
Conocí a un pintor americano que lleva 4 años viviendo en Barcelona. Un tipo muy interesante. Me dio las señas de un sobrino suyo de mi edad de los Ángeles, por si yo acababa allí trabajando. Es director artísitico en Hollywood, y le va fenomenal. Seis grados de separación.
Iba a quedar luego para ir a ver a la Prohibida de vuelta por fin de Méjicos; iba a quedar con Abra y Gerard. Iba a hacer muchas cosas pero me estaba cayendo de sueño y me fui a casa a dormir.

El domingo después de comer salí para el aeropuerto. Bastante triste por irme, aunque todos me recordaban que en dos semanas ya volvía. Y es verdad, en unos días ya estoy de vuelta. Pero es probable que por trabajo me vuelva a ir pronto. Y no se si quiero estar lejos. O si merece la pena quedarse en Madrid. Si la posibilidad de un trabajo mejor me recompensa las tardes de echar de menos muchas cosas.

Ay, joder, que me ha vuelto a salir una entrada larguísima!

jueves, febrero 01, 2007

Lo que son monumentos, psé, pero de garitos lo que quieras

El viernes pasado estaba comiendo con los companyeros del estudio en un restaurante italiano donde solemos ir, cuando me llamo Ana. Una amiga arquitecto, que vive en Berlín con su novio alemán. Precisamente el susodicho no estaba ese finde
-Vente pero ya, que no esta y así podemos salir de marcha. Que si no, como él no sale nunca, me quedo siempre en casa.
-Verás, no pensaba subir a Berlín este finde. Ya fui el pasado, no quiero abusar de tu casa, además, debería trabaj…
-Que te calles. Vente y salimos a cenar y por ahí, y la liamos.

A las ocho de la tarde tomé un tren, y en una hora y media ya estaba en el metro camino de su casa. Acababa de nevar, y la ciudad estaba preciosa, tan blanca.
Nada más entrar me puso una copa de blanco en la mano, mientras yo me quitaba los zapatos, me ponía unas converse ( ideales para la nieve, diciendo ella con sorna) con doble capa de calcetines, y unos pitillos, que como se parecen a los leotardos, vas más calentito.
Bajamos a cenar a un restaurante justo puerta con puerta, y que es uno de los más guays de Berlín. Es lo que tiene vivir en Oderberger strasse, ( una de las calles de moda, donde un piso de 90 metros les cuesta 700 euros al mes, y eso es caro…)tienes lo más chulo al lado del portal.
Terminamos con la cena y una botella de vino blanco para los dos, y fuimos al 8 mm, un bar donde había quedado con Duque, Mario y Natalia. Ella estaba muy atacada,porque se le habían juntado tres ex y dos potenciales en el mismo garito, que por lo visto es algo que le pasa cada fin de semana que sale, la pobre. Entre los potenciales estaba Egon, un amiguito del myspace que había viajado los 200 km que separaban a Natalia de su pueblo natal en las profundidades de la Alemania del este. Tenía 19 anyitos, con gafas, rubito y con un lazo como los de Dior de esta temporada, pero NO. Vamos, era como un pequenyo Rimbaud, pero con el nombre de uno de los cazafantasmas. Llevaba un maletín de cuero como de médico rural. Recuerda que estábamos en un bar lleno de gente, humo, copas y música. Le pregunté y me dijo que era de su abuelo, que se murió hace 5 anyos. Y como le quería mucho, siempre lleva el maletÌn con él. Era feo, pero ese era su rollo; Duque y yo estábamos muy a favor de él. Natalia bastante tenáa con esconderse en tres ángulos de visión simultáneamente.

Del 8 mm nos fuimos al White Trash, que por lo visto esá muy de moda. Era un antiguo restaurante chino reconvertido en discoteca. Reconvertido significa solamente sin las mesas,y lo demás intacto.
Como las copas son tan baratas el resto de la noche cada vez está más nebuloso. Con Ana intentaba ligar una chica inglesa que sólo la seguía y no le decía nada. Otra moderna queriendo ligar con Duque; yo me encontr de pronto con Maximilian Hecker, rollo fan. Natalia que bailaba y se escondÌa, y sólo aparecía para ligar con otro más del que esconderse luego, y Egon, con la maletita de su abuelo…
Ana, bizqueando, se retiró a las cinco y pico, y yo acabé en casa de Duque y Natalia, en Kreuzberg, de donde emergí a las 3 de la tarde del día siguiente, y sin apenas haber dormido.
Si hay algo que odio en este mundo es volver a casa de día con la cara de toda la noche y sin gafas de sol. En Berlín, con tanta nube, pensaba que eso no sería un problema, y justo el sábado hizo un sol de justicia, que encima se reflejaba en la nieve.

Llegué a casa de Ana a tiempo justo de zamparme media sartén de macarrones y sentarme con ella a ver una peli. Barridos por la marea, dirigida por Guy Ritchie y con Madonna haciendo de ella. Me habían dicho que era mala, pero no podía imaginarme que tanto. Menos mal que a la mitad ya estaba hecho una bola, sobando entre mantas.
Por la noche llegó Gill, el novio, riéndose de nuestras caras de resaca, y empezamos a preparar la cena. Me llamó Tim, un amigo alemán de Alejandro, y me propuso ir a una fiesta en una discoteca gay. La organizan una vez al mes, y es temática de deportes. En cada una de las tres plantas ponen un futbolín, un ping pong, cosas así. Prometía ser unas risas.
Luego me llamó Sandra, una companyera del estudio que pasaba el finde en la capital, y me propuso quedar con un amigo suyo, de Barcelona, que también es animador.
Y luego me llamó Duque para confirmarme que tenía invitaciones para la fiesta de la revista Vice. Era el último fin de semana de Duque y Natalia en Berlín, así que opté por quedar con ellos, y si acaso después ya vería los demás planes. Ana me decía que era lo peor, que nada más llegar a Berlín ya me estaban liando por todos lados. Y yo replicándole que lo hacía sin querer, que debe ser un talento natural para los líos, digo yo.

La fiesta era en un edifico abandonado, como casi todas. Estaba petado de modernas, por el Bread and Butter, y la música era un 25% soportable, y el resto lo peor. Pero la cerveza era gratis, y la charla en el rincón fue muy amena. Conocí a Dani y Raquel, de Barcelona. Dani busca curro de estilista y me prometió llevarme de tiendas la próxima vez que suba a Berlín. Le encantan los chicos altos y rubios, así que andaba como un ninyo pequenyo en una pastelería. Raquel nos explicó cómo son los alemanes para el sexo y el amor. Por lo visto, si sólo te interesan para un polvo, fenomenal. Pero como los quieras para algo más tienes que ir muy lentamente, respetando su tempo para que no se asusten del compromiso, y sobre todo ignorándoles de manera directamente proporcional a lo que te gusten. Vamos, decía yo, como con los de Teruel. Eso sí, seguía Raquel. Si lo consigues, son los mejores novios del mundo, carinyosos, fieles y atentos. Por los de Teruel ya no puedo hablar.

Fue todo muchas risas, pero al fin y al cabo, una vez en una fiesta de una revista de modas, y ya has estado en todas, y yo estaba hehco polvo del día anterior. El plan de casi todos era ir a otra discoteca, si acaso volver allí un rato, y luego acabar en Panorama ( Berghain) a eso de las ocho, “que es cuando se empieza a poner bien” .Berlínes muy fuerte…y yo ya no tanto, así que me marché para casa.
Al salir, a eso de las 4, nevaba mucho y muy suavemente. La ciudad entera parecía en silencio, esa cosa que tiene la nieve, y decidí ir caminado un rato hacia casa de Ana. Se veÌa todo tan bonito…

El domingo fui de brunch con Ana y Gill. Al lado de su casa hay uno enorme, con sillones, donde puedes comer todo lo que quieras por 2, 50 euros, y allí echamos la manyana, tirados.
Luego Ana y yo nos fuimos con el coche a un mercadillo. Yo quería comprar medallas militares, pero ese día había muy pocas paradas, y lo que vi no me gustó. Como los símbolos nazis son ilegales, te ensenyan las medallas de las SS como quien pasa un gramo de coca. Y te las cobran como si lo fuera!!.
De allí pasamos por la Nueva GalerÌa Nacional, un edificio precioso de Mies Van der Rohe, dimos una vuelta alrededor del edificio impresionante de la Filarmónica de Berlín ( obra de Scharoun, un arquitecto que no conocía y del que Ana me ha hecho super fan), y acabamos en el museo del cine.
Me moría de ganas de ir. El principio de la visita es impresionante, la primera sala es un camino sinuoso entre miles de espejos, así que parece que estás flotando en u espacio infinito llenos de tus clones, y desembocas en la sala dedicada a Caligari y el expresionismo alemán. Más total no se puede. Bueno, sí, porque luego viene Fritz Lang, Metrópolis, Murnau y la Dietrich. Me acordé muchísimo de Roberta.
El final es decepcionante porque de los anyos 50 hasta ahora, se lo ventila en una sala, lo que dice muy poco de la propia imagen del cine alemán.
Menos mal que luego vimos la exposición dedicada a Ray Harryhausen. Se me ponía el vello de punta de estar viendo los munyecos originales de los dinosaurios que atacaban a Raquel Welch o los esqueletos que luchaban contra Jasón y los Argonautas.

Salimos con el tiempo justo de ir a por la maleta y llegar a la estación. Por el camino de vuelta, en el vagón, estuve ojeando todas las revistas que me pimplé antes de saltar al tren: la Word ( una de las revistas favoritas de Nacho), V magazine, el New Yorker, la WAD, el ID y una nueva, HE, que es danesa y se dedica sólo a moda masculina. Está fenomenal.
Comprenderás que entre tanta tendencia europea, los recuerdos del museo del cine y las secuelas del esplendor de la noche berlinesa, llegar a la ciudad dormitorio de Halle el domingo por la noche me pareciera más deprimente que nunca…

miércoles, enero 17, 2007

Jour de fête

Desde el fin de semana anterior, en el estudio ha habido cierto nerviosismo. El martes, en Berlín, el director de animación de una de las películas más importantes que se preparan en Europa estaba audicionando ( me perdonas el anglicismo, es que es una palabra que me encanta, me suena a casting, a Showgirls).
Quizá Les Triplettes du Belleville ( o Bienvenidos a Belleville, como se llamó en Espanya) te resulte familiar. Es una película de animación tradicional –dibujada en papel – de hace un par o tres de anyos, bizarra, bastante buena, y nominada a los Oscar. Ahora su director prepara la siguiente en Edimburgo. De ah la Gira Europea Cazatalentos 2007 de su director de animación.

Queriendo enfocar mi carrera hacia el 3D, no pensaba presentarme, pero al final la posibilidad de una trabajo interesante, y como mínimo pedir un dÌa libre y pasarlo en Berlín, me lanzaron.
AsÌ que el martes por la maÒana a las ocho salimos unos cuantos animadores en coches, camino de la capital.
Dejamos el coche a las afueras, y tomamos el metro. En Berlín hay dos metros, el U, que va por debajo, y el S, por encima de la superficie. Gracias a lo cual, con la nariz pegada al cristal, vi pasar Charlottenburg, el Tiergarten, el Reichtag con la cúpula de Norman Foster. Al principio no me gustó, pero supongo que si eres marquista lo eres con todas sus consecuencias, y un Foster es un Foster…asÌ que pasando a la vuelta ya me parecÌa preciosa.
Bajamos en Alexander Platz, en Berlín Este, que fue arrasada por la guerra y los comunistas, que luego la reconstruyeron en un delirio de bloques de cemento con muchísimas ventanas, todo muy gris, muy cuadriculado, muy igualitario, no fuera a ser que el vecino deseara lo que tenía el otro. Supongo que para ellos fue una putada, pero tengo que reconocer que con la vista de un extrangero la aquitectura socialista me pareció exótica, y como que molaba.
Las audiciones eran en el Plark Inn, un hotel altísimo en plena plaza. Me presenté sin cita previa, habiendo puesto un email con mi currículum la noche antes. Por lo visto lo habían leído para entonces, y estaban deseosos de conocerme. De hecho, me colaron delante de Niall, un irlandés apocado que luego me cayó fenomenal cuando me dijo que en el hilo musical del hotel sonaba I´ve Been Looking For Freedom, ese himno cantado precisamente junto al muro por David Hasselhof. Alguien con ese conocimiento de la cultura basura no podía ser chungo, y no le ó que me colaran.
Enseguida me empezaron a vender el proyecto, y poco a poco me fue enganchando. Está basado en un guión inédito de Jacques Tati ( el director francés de comedias de los cincuenta como Mon Oncle, Jour de Fête, o Les Vacances de M. Hulot), lo que, para empezar, te dice que vas a trabajar en una peli de verdad, no un cuentecito, con oportunidad de representar con tu actuación emociones verdaderas y complejas, no poses de ardillitas.
El estilo de dibujo es complicado, pero muy bonito, con un aire a 101 Dálmatas, con fondos de acuarelas, precioso. Y encima, me decÌan que el estudio está en el centro de Edimburgo, una de las ciudades más chulas donde vivir en mi anyorado Reino Unido. Me preguntaron si me apeteceráa mudarme allí, que el estudio da facilidades para encontrar piso, y que cuándo quedaba libre de compromisos contractuales para poder empezar. Me pareció que hablábamos el mismo idioma, porque me dijeron que estaban en el meollo, cerca de todas las tiendas cool. Desde luego esa gente sí que parecÌa haberse leído El auge de la clase creativa, porque sabían qué botones pulsar para atraer a artistas. Igualito que en Espanya, que te ponen los estudios en los polígonos, y nadie da una mierda por tus condiciones laborales o los estímulos creativos y culturales que puedas recibir en tu entorno.
Anyade a eso que cuando dije en el estudio que actualmente me emplea que me iba a Berlín a una entrevista de trabajo, me dijeron que como yo era freelance, podía hacer lo que quisiera (siempre que no sufriera mi productividad), pero que esperaban que me quedara más tiempo con ellos, que tenían más proyectos que ofrecerme cuando acabara éste. Tú propón eso en Espanya, aun siendo freelance y sin que la empresa dé un euro por ti. Te amenazan con dejarte sin trabajo, te hacen el chantaje sentimental del que muerde la mano que le alimenta, y poco menos que te tratan como el senyor feudal al alfarero del pueblo. Javi, que es una de las personas más inteligentes y mejor preparadas que conozco, se sabe ésto a fondo, de cada vez que busca trabajo.

Lo malo, lo que contestaba cuando me decían que no estuviera triste, que sólo me marchaba para dos meses, es que cuando sales ya no sabes lo que va a pasar, y si te ofrecen cosas interesantes, sabes que las condiciones van a ser bastante mejores. Pon eso en una balanza, y en otra tus ganas de volver. Qu motivos puedes tener? Cu´´anto pesan? Estás listo para lo que sabes que te puedes encontrar?

No lo sé; media manyana antes ni me imaginaba que me iba a estar planteando mudarme a Edimburgo. Estaba en pleno subidón, me sentía reconocido por el trabajo, con posibilidades y de pronto con dos ofertas factibles en el futuro próximo. Si consideras, querida lectora, que en los últimos seis meses en Espanya, a pesar de haber dirigido la animación de una de las pelÌculas más esperadas por la profesión, me estaba comiendo la mierda como si todos mis esfuerzos no valieran para nada, pues tanto reconocimiento de pronto merecía celebrarse.
Así que me largué de compras, que me quedaba toda la tarde, y era mi primera vez en Berlín.

Me fui hacia Mitte, muy cerca de allí y uno de los barrios de moda del centro. Pasé por la tienda de Fred Perry, estuve curioseando en tiendas locales de ropa, y entré en un supermercado para comprarme algo de comer. Al salir yo entraba un chico muy guapo, muy rubio, muy azules los ojos, muy blanco su ipod. Nos cruzamos, nos miramos, giramos las cabezas mientras nos pasábamos, y luego seguimos cada uno a lo suyo.
Entré en American Apparel, y me compré unos pitillos rojos que me parecÌan preciosos. Y una talla menos de lo que me esperaba. Ese día eran todo alegrías para mi maltrecho ego.
Saliendo de la tienda, por la acera, cargado de bolsas del super, venía el rubio. Conforme nos íbamos acercando, se le iba escapando una sonrisa que era como agua de mayo.

Un rato más tarde habíamos quedado toda la expedición de vuelta. Les ensenyé mis pitillos, y alguno se le saltaban los ojos pensando que un hombre se podía poner eso. La mayorÌa son un poco mayores, y checos, turcos y húngaros. Quizá eso tenga algo que ver, o quizá no, y la mitad de la gente en la Europa del este lleva pitillos, y lo que pasa solamente es que éstos son animadores, una raza de freakies.
Yo estaba tan contento que insistí en irnos un poco de canyas antes de volver. Y luego de cócteles, que era happy hour!! Claro, me tuvieron que meter en el coche de cabeza, con la novia húngara de uno de ellos partiéndose de risa y diciendo palabras rarísimas. Y casi me abro la cabeza al llegar al piso, porque subiendo las escaleras me pisé la bufanda.

Será de Dior Homme, será un modelo que sólo se vendió en Japón, será chachi haberla ganado en dura puja en eBay , pero es que es muuuy larga, conyo.

martes, enero 16, 2007

Primero conquistaremos Berlín, luego tomaremos Manhattan

Hay decisiones que quizá pienses que debes tomar, pero no te atreves. Entonces, llegan ocasiones en que las circunstancias se poenen departe de esas decisiones, y aunque te digas que venga, es en realidad todo alrededor lo que se mueve para que pasen las cosas. Crees que es un buen momento para quitarte de en medio. Para estar solo, o para saber cuanto de importante es la vida que llevas en Madrid, la gente que conoces, tus amigos y las caras que besas. Pero sólo lo piensas, no lo haces. Hasta que te llaman de un estudio en Alemania, y te proponen que vayas. Dices “ qué conyo”, y ya está. Te reservan billetes; te buscan alojamiento, te acabas el trabajo que tienes aquÌ, intentas retrasar el momento de despedirte, o lo evitas, como hice con Nacho, y no te lo acabas de creer ni cuando estás embutido en un avión de Easyjet lleno de jipis que se van a Berlín. Y ni mucho menos cuando te recogen y te dejan en un piso compartido en Halle, una ciudad media y anodina en el centro de Alemania, a 160 km de la capital, y al dáa siguiente estás trabajando en otro estudio.
El fin de anyo, que empezó bien y acabó como muchas otras veces ( qué tienen los fines de anyo, que son tan liantes) me saludó uno de los que dicen que actualice de una punyetera vez. Esta es una decisión de las que tomo yo y yo solito me las arreglo. A lo mejor es un buen momento.
A lo mejor lo escribo para ti, y debería escribirlo para mi. Confieso, ahora que este diario no lo debe leer ya nadie, que casi siempre ha estado escrito para una persona solamente, y no siempre la misma.
Llevo una semana aquÌ. Estoy aprendiendo a volver a estar solo, sin un montÛn de amigos con los que distraerme, trabajando demasiadas horas y reencontrando mi vocaciÛn, un poco dispersa últimamente. Comparto piso, cosa que me apetece, aunque en el piso hay poco que compartir. Espero ir a Berlín a menudo. Me he apuntado a un gimnasio con entrenadora personal de disciplina germánica. He empezado a ir a la tintorería, y espero que se lave la ropa mientras leo un libro y me fumo un piti; y me hace sentir que estoy en una peli. Paseo de vuelta del trabajo a las 11 de la noche y parecen las 4 de la manyana. Algunas noches duermo mal porque pienso, pero otras, y esto es nuevo, duermo a pierna suelta, y tengo hasta algún suenyo erótico ( que hacía mucho que no me pasaba).
Y cada vez que veo algo bonito me acuerdo de ti; y te echo tanto de menos que me duele la barriga de pronto.

martes, octubre 10, 2006

El verano del amor

A mediados de julio acabamos la animación principal de Nocturna, la película en la que estuve trabajando como director de animación durante el pasado año y medio. Los flecos han coleado todo el verano, y la misma semana pasada todavía retocaba cosas, pero el stress, la responsabilidad agobiante, y el sueldazo, terminaron el 14 de julio. Sólo tenía una semana de vacaciones y la pasé en el festival de Benicàssim con las amigas. Olvido era jurado del festival de cortos, y le acompañamos Mario, Marta y Miguel. El viaje de ida , los cinco en el coche de alquiler, fue una risa perpetua, y el de vuelta también, aunque más cansados, y escuchando el nuevo disco todavía sin masterizar, con Olvido apuntando cambios en una libreta y nosotros dando nuestra opinión. En medio, cinco días con Juan Pedro escapado de Barcelona, donde le esperaban el montón de trajes de Alaska, todos blancos, y todos necesarios para ayer, que enseguida empezaban las fotos; con Topacio convertida en la travesti bakala del backstage, con la Terremoto y las Feldene y su actuación histórica en el festival, pulverizando las barreras de lo indi, mucho más que Kylie o Bruce Springsteen en Glastonbury. Con Álvaro, llegado in extremis en el último momento, con el que pasé los mejores conciertos y las mejores endorfinas.Del festival me quedaré para siempre con Franz Ferdinand, que nos volvió locos a todos–más tarde esa noche, al hacerme una foto junto a Alex Kapranos ( para envidia de Patata), me dijo “le hemos pateado bien el culo a Morrissey, ¿eh?-, o la tarde del consultorio sexual de Topacio en la piscina, o la gira de Lunas Rotas de Rosana, o el chillout del ataque de risa en el cuarto de Marta, en que me caí de cabeza del sofá, pero yo encantado, porque estaba en éxtasis, o el viaje en furgoneta desde el hotel , con las Queens of Noize, gamberras y totales por igual, las cenas con el cocinero de la peña gastronómica vasca, mientras Mario se trabajaba magistralmente el patrocinio de Heineken, con los bailes con Olvido, Mario y La Terremoto en la discoteca silenciosa del backstage del backstage ( estaba William Orbit!!)con el concierto de The Rakes desde el backstage, esas cosas que cuando te están pasando no trascienden, pero luego se pegan a tus recuerdos para siempre…Y el concierto de Morrissey, porque cantó para mi. Quizá tu estabas, e incluso quizá llegaste a pensar que cantaba para los miles de fibers en la explanada…Qué va... Estaba cantando para mi, y se me saltaron las lágrimas, y entendí , por qué hay gente que siente el impulso de subir y abrazarle, y en ese momento supe que si, por culpa de algún atentado islamista, un autobús de doble planta saltara por los aires en Londres, y en una parábola perfecta sobrevolara Francia y cayera sobre nosotros, esa seria una forma celestial de morirse.

Después de esas vacaciones de cinco días que me parecieron diez ( es lo que tiene no dormir), me fui a Galicia, para empezar mi primera película de animación por ordenador. Con la resaca, me tuve que apañar para aprender en tres días a manejar el programa, cosa que toma en general cursos de semanas, me reencontré con Jon, un amigo que conocí en Madrid, de fiesta, y resulta que trabaja en la misma película, en Santiago de Compostela, (así que cuando tenga que subir a Santiago por trabajo me quedaré en su casa, y me enseñará a hacer surf) y me volví a casa, para trabajar como freelance. Me compré un portátil y aprendí que con la maravillosa animación por ordenador te puedes pasar quince días en Cádiz en el piso de la playa de tus padres, y a la vez trabajar.

Y más música, en el verano del concierto perpetuo: el concierto de Madonna en París, el espectáculo más grande jamás visto en este planeta,
donde conseguí atrapar uno de los miles de globos dorados que soltaron al final de concierto, para regalárselo a Aitor, y al final antes de eso mi señora de la limpieza lo tiró a la basura. Y las compras compulsivas en American Apparel en la tienda del Marais, que es como un Sepu americano, pero como se anuncia en Butt, pues allí que estábamos todos los días…y el concierto de los Pet Shop Boys en Barcelona, mucho más pequeño, pero más emocionante, y que acabó con cosmopolitans de madrugada sobre la ciudad…
Y los viajes en furgoneta con Nacho, Roberta,Elektro y Algora y sus amigos a festivales y sesiones, donde te empezabas a reír nada más subirte, y sólo parabas a la vuelta, la mañana siguiente, cuando todos caíamos dormidos.

Y la entrevista a Fangoria para Neo2, donde comprendí por fin eso que dicen mis amigos periodistas de editar…noches en vela intentando domesticar una hora de charla y risas en unas 1800 palabras, y que se entienda.
Y las charlas y las risas con Javi sobre el libro de Lucía Etxebarría, y la cena en Barcelona por el cumpleaños de Mónica, con Álex y Arantxa.
Y la visita de Geej y Abra, que me alegraron ese fin de semana, ¡¡y me hicieron un myspace!!

Y mis padres, que se pasaron cuatro días en casa para ayudarme a montar trastos del piso que si no seguirían empaquetados, y no les importó dedicarme todas las horas para ayudarme, e ir a Ikea varias veces, en vez de irse ellos de compras. Eso sí, luego les invité a comer al Bilbaíno, con Javi, y nos pusimos hasta arriba de comida vasca.

Y mi hermana, que me va a hacer tío.

Y…y…ay, qué alivio, que ya me estoy quitando de encima el jaleo del verano, ¡qué bien estar de vuelta!

miércoles, julio 19, 2006

Summercase:1 - Primavera Sound:0

Y por fin, la semana pasada, se acabó mi trabajo en la película. Bueno, todavía quedaban algunos flecos que pulir, pero por un aparte el productor ya está despachando a parte del equipo, conforme su trabajo se va quedando en poco, a pesar de que queden cosas por hacer. Bienvenido a la manera como se hace cine de animación en España.
Por otra parte, yo encantado, porque estoy pendiente de empezar a colaborar en el final de otra película de la casa que se está animando por ordenador. Va a ser mi primera película en 3D, y estoy de los nervios. Nueva herramienta, nueva forma de trabajar, nuevo equipo, y encima incorporándome en el último tercio de la producción. Por si fuera poco, se suponía que iba a trabajar en el estudio, con gente que ya manejaba el programa y todo eso, pero al final me han propuesto trabajar como free lance, desde casa. Por una parte, fenomenal, porque me quedo en Madrid, pero por otra, acojona enfrentarse solo a tantas novedades. En fin…

El jueves y el viernes estuve en Barcelona, repasando con los directores lo que quedaba pendiente, poniendo en común sus opiniones con las mías, para que las directrices que se fueran a marcar no fueran muy diferentes. El viernes a las tres, sin mucha ceremonia, nos despedimos. Digo sin mucha ceremonia porque, primero, soy fatal para los adioses, los llevo fatal y casi siempre prefiero desaparecer como un día normal. Y segundo, porque continuaré colaborando de manera extra-oficial, nos seguiremos viendo, y estamos a la espera de que se materialicen nuevos proyectos en los que colaborar. Hay cosas en el horizonte, aunque en este negocio nunca puedes dar nada por sentado, porque casi nunca sabes lo que vas a estar haciendo en unos meses.

El viernes por la tarde tuve el tiempo justo de sentarme en el sofá un rato, a sentir el horror vacui que te sobreviene cuando terminas algo que te ha estado ocupando todas tus horas de vigilia y algunas de sueño, y de pronto se acaba.
Me permití tener esa sensación como unos 45 minutos, porque luego me tuve que poner en marcha. Había quedado con Virgili a las seis y media para recoger las entradas del Summercase.
Nos encontramos en la explanada frente al Parc del Fòrum, y estuvimos haciendo cola, porque abrieron las puertas con un poco de retraso. Llovía un poco, pero sólo lo justo para refrescar un poco el bochorno, sin llegar a estropear nada del festival.
Nada más entrar pasamos al lado de una de las carpas, la que era de circo, y estuvimos escuchando a un grupo que parecía que llevaba tocando desde las cuatro de la tarde, y ahora a las 7 y pico, les pillábamos en pleno subidón. Es normal que al principio, tanto el público como los grupo estén un poco fríos. Pero Trabant, que venían desde Finlandia, ya estaban sudando, se quitaban las camisetas, jaleaban a la gente, y de pronto te tocaban una powerballad como un rap (venían con guitarras, percusión teclados y ¡dj!) como algo súper guitarrero. Nos encantaron. Bueno, a mí más que a Virgili.
De ahí nos fuimos a ver a los Boyfriends. Yo había leído que eran el grupo favorito de Morrissey, y cuando me bajé cosas de internet comprendía que Mozz es lo más narcisista del mundo, porque suenan exactamente como los Smiths. Las canciones me gustaban, pero en directo eran muy sosos. En las partes instrumentales, el cantante de pronto se quedaba callado, como pensando, o contando a los 4 que estábamos, y así, hijo, no se puede. Además, era muy feo y debería adelgazar, si quiere ser una estrella del pop.

Nos paseamos un rato hasta que nos juntamos con Marta, la hermana de Virgili, y con Vito, y nos fuimos a ver a Astrud, que suenan tan bien en directo como en disco, no son nada sosos, y sí, son más guapos y más delgados. Había muchísima gente, muchos fans, y como siempre me encantaron. No me canso de verlos, y no me perdería ningún concierto. Como en Murcia, tocaron versiones acústicas de todas las canciones.
Después de Astrud llegó Álvaro,puteado porque justo terminó su grupo favorito, y nos fuimos a ver que se tramaba por el recinto.

Entre conciertos me encontré con Mónica, que está a punto de salir de cuentas y desafiaba las contracciones paseándose por el festival con Serge. Mónica contaba, riéndose, que todo el mundo en Barcelona llamaba al Sumercase el Primavera Sound. Supongo que porque, quitando los gafapastas que salen con foto en una revista hablando de sus grupos, nadie más habría estado en el Primavera original, escuchando a tanta rara…

Pasamos un rato por Belle and Sebastian pero no nos quedamos mucho, afortunadamente. A mi me parecen unas cursis y unas pesadas, y siempre que estoy en uno de sus conciertos, me parece que estoy en la fiesta de final de curso de un colegio de curas
Tenía muchas ganas de ver a los Sparks,, y no me defraudaron. El cantante iba vestido como Epi, con jersey de rayas rojas y negras, y otro, con raya en medio relamida, bigotito protofascista, corbata, traje y gafas redondas parecía que venía directamente de una oficina, y le habían sentado a los teclados (el sábado hablé con Mario, que había acompañado a Olvido en Madrid, y me decía que uno le parecía de los Morancos y el otro le daba miedo!!)
Lo mejor de la noche empezó tarde, con Daft Punk. Para entonces ya íbamos como las cabras, queríamos pasarlo bien, y vaya si lo conseguimos. Nada más empezar, se desprendió el velo negro que cubría el escenario, y aparecieron los dos en lo alto de una pirámide, sobre la que proyectaban visuales, con un montón de luces sincronizadas de fondo. Llevaban los cascos, y esperábamos que se lso quitaran en algún momento, pero no lo hicieron. La explanada estaba llenísima, y todos saltamos y bailamos muchísimo. Luego, en la típica crítica plasta, alguno dijo que si no era nada nuevo, pero nosotros, que nunca los habíamos visto en directo, nos lo pasamos fenomenal.
Recalamos un rato en Massive Attack, que se volvieron locos, con dos horas y pico de concierto impresionante…que no vimos entero porque Álvaro y yo ya éramos como diablos de Tasmania, y más que atmósferas sonoras, lo que queríamos era la marchita de Fatboy Slim, y allí que fuimos.
Norman Cook pinchando es como un hooligan de pub inglés, sólo que con poder para volverte loco. En lo alto del escenario, detrás de la mesa de mezclas, y vestido con camisa de flores y pantalón corto, como si estuviéramos en la playa de Brighton, empezó a poner vinilos, mientras enseñaba a una cámara que tenía junto a los platos una funda de disco don al palabra HOLA.
El principio fue un escándalo, pero al cabo de una hora de poner beats y bases pero sin ninguna melodía, ni dejar más de unos compases repetidos de sus grandes clásicos, pues se nos hizo un poco pesado. Mientras bailábamos estuvimos preguntándonos cuánto se llevaría el tipo por el par de horitas, y dedujimos que si Miss Kittin vale 9000 euros la sesión, éste por lo menos costaba a 6000 la hora. Sería la rabia, o sería que ya estaba un poco repetitivo, pero nos fuimos a otras carpas, con otros pinchas más baratos y más bakalas. Allí nos encontramos con Danipatch, que le dio el punto el día antes y se vino a Barcelona. Aunque tenemos muchos amigos comunes, no le conocí hasta esa noche, y en buena hora, porque me cayó fenomenal, y el finde no habría sido lo mismo sin él.
A las seis, cuando cerraron, nos juntamos con Paco, Dani y un amigo suyo que se llama Jordi pero tiene un fotolog donde se llama ¡ Relleno de chicle! Con ese mote, claro, me pareció majísimo. Antes de irnos a casa Vrigili nos dijo que se había colado en el camerino de Daft Punk y allí sólo había acreditaciones de mujeres. Y que luego en la furgoneta sólo subieron un hombre y dos chicas. No dejaba de repetir, a quién quisiera escucharle, que “¡¡Daft Punk eran dos tías!!! ¿A que es sexy?”

El sábado empecé cansado, Los Dirty Pretty Things, que es el grupo del otro-de-los-Libertines-que-no-es – Pete Doherty -y-no-quiere-que-le-hablen-de-él me gustaron, y Rufus Wainwright me cansó. Se quiere tanto, se cree que es taaaan bueno, y le gusta tanto oírse, que no se percata de que no te puedes poner en un festival carpero a tocar lentas con un piano y una hermana gorda, que ni siquiera es Martha. Eso sí, las de siempre a las que les encanta decir que a ellas les gusta Rufus( mientras no sea masivo) aplaudían como si les fuera la vida en ellos. Por cierto, ¿por qué en cada entrevista a Rufus, año tras año, sólo hablan de los famosos a los que les gusta, y de que esta vez sí está apunto de ser masivo?
Menos mal que luego nos fuimos corriendo para New Order, y allí empezó la apoteosis. Álvaro y yo recordamos el concierto del Primavera del año pasado como uno de los conciertos de nuestra vida, y queríamos repetir. Y, cosa rara cuando interviene la nostalgia, la segunda vez no nos defraudó. Saltamos, gritamos, bailamos, levantamos los brazos y nos pusimos de rodillas cuando cantaron Triángulo de Amor Bizarro. Llevaban una hora de concierto, y aunque las pobres viejitas se quejaban de que llevaban tocando mil años, no les dejamos terminar, y pedíamos bises y bises, y sudaban y sudaban. Acabaron, como todos queríamos, con Blue Monday. Eso sí, las dos más esperadas fueron en versiones un poco más suaves que la otra vez, pero ¿qué más nos dio?
Saliendo de entre la masa, al dejar New Order, nos encontramos con Mónica y Adri, uno de los dires de la película, que además llevaba un botellín de vodka con pimienta, que coló de estraperlo en el bolsillo del pantalón. Y vaya si lo disfrutamos, con Razorlight; una de mis sorpresas más gratas en este festival.
También lo pasmaos en grande con Primal Scream, bailamos mucho y nos encandilamos con el delgadísimo Bobby Gillespie, que no iba puesto, no…iba lo siguiente; que hasta el de seguridad del grupo tenía que ir a buscarle al foso cada vez que dejaba caer el micro ( encendido: ¡PLOFFF!) y se bajaba a tocar al público.
Quisimos estar en la sesión de los Chemical brothers estaba tan llena que no se podía soportar, así que nos quedamos bailando en los suburbios.
Acabamos la noche junto a las carpas de djs, charlando, riendo, y asombrándonos de los condones fluorescentes de Danipatch.

A las seis, siempre tan precoces y puntuales en Barcelona, nos volvieron a echar. Álvaro y yo nos marchamos a mi casa. Mi hermano Víctor ya había vuelto; no habíamos coincidido en ningún concierto, aunque nos mantuvimos en contacto.

Al día siguiente, nos pasmos todo el domingo en mi casa, tirados en pijama en el sofá, catatónicos y viendo La Sexta, hasta la noche, cuando cambiamos a Antena 3 para verme usurpando a Nacho Canut.