sábado, enero 24, 2004

Yo tampoco conocí a Liberace.

Ayer por la mañana estuve implicado a fondo en aprender a manejar este diario. Es decir, poner los links que quiero, comentarios y todo eso. Como siempre con los ordenadores, al principio pienso que voy a causar un desastre, y no lo voy a conseguir,y luego no es para tanto. Aunque a veces he causado algún desastre, y lo ha conseguido otro por mí.
También estuve trabajando sobre las ilustraciones para el libro de cuentos de mi amiga en estado de buena esperanza, pero no trazé ni una raya. Al final decidí ponerme a cocinar algo. Normalmente no me pienso mucho las cosas a la hora de preparame un plato, y menos ahora que tengo libro de instrucciones para comer. Pero, puesto que me tocaba un plato de pasta, decidí inventar un poco, y me salió muy rico. Cogí nata, y la mezclé con mostaza de Dijon. No la antigua, sino la normal, de color claro y textura cremosa. Cogí unos tallarines frescos y los herví 4 minutos. En el wok ( que últimamente lo usaba poco y por algo me lo dieron con los puntos de La Caixa) sofreí cebolla. Quería poner también salteado de verduras Bonduelle, pero se me olvidó en algún momento del proceso. Lo que sí hize es echar brócoli; primero porque se me estaba pasando en la nevera, y segundo porque me hace gracia verlo saliendo de la pasta, parecen arbolitos. Añadí especias de manera compulsiva y sin mirar mucho ( creo que era romero o tomillo o algo verde), porque es una imagen que asocio con saber cocinar, vertí los tallarines en el wok, la salsa de mostaza, todo a fuego lento un poquito, y a servir. Como en realidad no deja de ser otra chorrada de las que la gente hace con la pasta, que parece que le puedes echar todo, pues si te gusta lo repites, o si te olvidas de algo o te equivocas, y lo mejoras, pues me lo dices. Como he dicho, salió rico, sobre todo porque eran las 4 de la tarde. Apareció Edu, y lo devoramos.
Luego tenía que ir un rato a la terapia para curarme de mi adicción al móvil, es decir, a llamar a gente para la convocatoria. Cuando llegué éramos unos cuantos, y sólo había dos teléfonos, con lo cual me cogí mi Nokia , me planté en la puerta, y llamé a mis amigos, que si la en la sede no tienen planificación, o infraestructura, pues lo siento mucho. Así no me voy a curar nunca.
Estuve hablando con uno para convencerle de que viniera el lunes a ver a Jane Birkin, pero no había manera. Como es en Calle 54, pues se cierra en banda. Dice que un local de jazz latino es lo peor, que si entara a ese local, sería con una carga de bombas como las mujeres palestinas. Que la persona que juntó el jazz y lo latino es tan desgarciado como el que descubrió la fisión nuclear, y que no soporta las fusiones tipo jazz-house, house-batucada, jazz-flamenco, y todas esas cosas. Vamos, que se despachó a gusto. No me extraña que me pidieras que no dijera tu nombre, guapo.
También hablé con Nacho, que me contó muchas cosas agradables, no como la víbora anterior. La más bonita de todas es el título de una canción de Intronautas que se llama algo así como "Yo nunca conocí a Liberace", y que cuenta la historia de dos amantes en la que uno le dice al otro que siempre le ha dicho la verdad menos una vez. No conoció a Liberace. Era cierto que estuvo en Las Vegas, pero no le conoció. Qué fuerte. Qué manera de minar una relación.
Por la noche quedamos a cenar con Alberto y Núria y su gato Rupert en su casa. Son dos amigos majísimos. El es fotógrafo, muy bueno, en serio, pero con pocos contactos todavía, y ella es periodista. No sé cómo escribe, pero por lo bien leída que está, seguro que bien. También tiene pocos contactos, lo que viene a significar que ahora no tienen ningún encargo. Pero si en este mundo existe la justicia, algún día serán millonarios y reconocidísimos.
Comimos quiche y redondo de ternera y tiramisú ( te estoy oyendo, querida lectora: " Halaaaaa, qué barbaridad, el dietista", y yo te digo que mi próxima cita es el jueves y que queda una semana, coña), bebimos un vino que se llama Mouton Cadet ( o algo así), que se lo trajeron a Edu sus padres, que por algo viven en Francia, y hablamos de muchos temas muy interesantes y que quedan muy bien en las pelis de Woody Allen, como por ejemplo, por qué carajo comprarte un modelo que te mola, o ser frívolo no está bien visto por la izquierda ( lo que opinen los de derechas me la trae al pairo). Es un comentario que me han lanzado siempre, y me inyecta los ojos en sangre. "Pues vaya rojo estas hecho", "pues esa revista no es muy de izquierdas", "pues cómo te puedes gastar el dinero en eso, qué derroche." Y como digo, los más críticos son los que se llaman de izquierdas, tolerantes, progresistas. Y lo que pasa es que hay mucha pose de lo que se supone ser de izquierdas, y al final son tan intolerantes como los otros, y con esa manía estalinista de coartar la libertad individual. Creo que era Ramón de España que lo dijo en un artículo, que la izquierda en este país parecía protestante, es decir, reñida con la admiración de la belleza, y austera y mandona. Y mis admirados Elvira Lindo y Juan Cueto lo demuestar cada domingo.(Qué bien le vino a ese hombre irse unos años a Milán). Mira las letras de muchas canciones de los Pet Shop Boys, y luego son marquistas, y qué pasa!?!!???Pues yo creo que favorecer la redistribución de la riqueza, para que todo el que quiera se compre algo de Paul Smith, en vez de los cuatro de siempre, pues es de izquierdas, ea!!! Y la frivolidad es subversiva, coño!!! Ya me calentao.
Hablamos de eso y mucho más, como de Lawrence de Arabia, de los libros de Paco Umbral y de ciertos intentos por su parte de escarceo sexual con Núria ( Si esto llega a Umbral, llamo a este diario TRES grados de separación ), y por los que no le guarda ningún rencor. No seamos mojigatos. También charlamos de cómo, en tu disciplina creativa, se desarrolla tu estilo propio a través de copiar a mucha gente. Estábamos muy a favor de copiar mucho, y a muchos.
A todo eso eran como las tres y con mi pedete lúcido charlatán, decidí hacer una visita relámpago al Barbarella, donde pinchaban Orlando y Tolo. Por allí andaban cuando llegué, y Jaime, y una chica preciosa, amiga de ellos, de la que ya no recuerdo su nombre, pero que volveré a ver. Me hice pasar por su novio para esquivar a unos pesados y me quedé prendado de la experiencia. Y a Elena Cabrera, que nos conocíamos y no sabíamos de qué, y a Nico, y a más habituales del lugar. Y cuánta chapa, qué pesados ;-) La música estuvo bien, con momentos estelares Destiny's Child, Panjabi MC, y las Grecas.


Un par de horitas después, me fuí a dormir porque ya estaba pensando que la entrada de hoy que iba a quedar muy larga otra vez...